Domagoj Dukec, jefe de diseño de BMW, confirmó que la marca había desarrollado el sustituto del icónico i8. Este modelo, conocido internamente como el BMW i16, se inspiraba en el legendario BMW M1 y prometía ser un auto deportivo altamente deseable, superando tanto en diseño como en desempeño a sus predecesores.
El BMW i16 habría combinado la experiencia de la división M con la electrificación avanzada de la serie i, integrando un tren motriz híbrido enchufable o incluso totalmente eléctrico, capaz de competir con marcas de alto rendimiento como Porsche y Tesla. Estaba pensado para ser un escaparate tecnológico, ofreciendo materiales ultraligeros, aerodinámica avanzada y un diseño innovador que retomaba elementos históricos del M1, como las líneas angulosas y los característicos faros traseros.



Sin embargo, la estrategia de mercado de BMW cambió gracias a la pandemia y cayeron en el falso «halo» de los SUV deportivos. Esta decisión generó polémica entre los entusiastas, quienes lamentaron que un modelo con el potencial de convertirse en un ícono quedara fuera de producción antes de siquiera ver la luz, todo por el fracaso comercial que ha sido el XM, un SUV que en Estados Unidos incluso en el segmento de lujo, es de lo menos vendido.








Deja un comentario