Renault considera que el mercado europeo necesita una estrategia que permita reducir el precio de los automóviles nuevos y recuperar competitividad frente a los fabricantes chinos.
La marca francesa ha advertido que las regulaciones relacionadas con emisiones, seguridad, software y electrificación han incrementado significativamente los costos de desarrollo y producción, encareciendo especialmente los vehículos compactos.
De acuerdo con Renault, el desafío no consiste únicamente en acelerar la transición hacia la movilidad eléctrica, sino en garantizar que los consumidores puedan seguir comprando vehículos accesibles.

La compañía propone simplificar algunas normativas y crear un entorno que permita fabricar automóviles más asequibles, especialmente en segmentos urbanos donde las marcas europeas enfrentan una creciente presión por parte de fabricantes chinos.
El debate llega en un momento delicado para la industria europea, que además de invertir miles de millones de euros en electrificación, enfrenta menores márgenes de ganancia, competencia internacional y la necesidad de mantener empleos y plantas productivas en la región.






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