¿Un auto eléctrico puede ser emocionante? El Tesla Model Y Performance demuestra que sí. Con más de 500 hp —de manera extraoficial—, tracción AWD, suspensión adaptativa y una aceleración brutal, ofrece una forma distinta de entender la deportividad.
Es como elegir un sabor de helado: disfrutar uno no significa que debas rechazar los demás. Me encantan los autos de gasolina, pero eso no impide que también disfrute la respuesta inmediata y contundente de un eléctrico.
No tiene mucho sentido compararlo directamente con un deportivo de combustión, porque funcionan y transmiten sensaciones de maneras muy diferentes. Por eso, más que enfrentar tecnologías, vale la pena hablar de lo que se siente manejarlo.



Visualmente, el Model Y Performance es atractivo y futurista. Su nuevo lenguaje de diseño luce más fino, maduro y agradable. Los rines son espectaculares, aunque poco amigables con los baches que abundan en México.
Lo mismo sucede con la suspensión. Tesla hizo lo necesario para ofrecer buen control, estabilidad y una puesta a punto deportiva, pero nuestras calles, llenas de topes, baches y reparaciones deficientes, hacen sufrir al conjunto.

En ciudad el Tesla Model Y Performance puede sentirse firme e incluso incómodo, especialmente sobre superficies deterioradas. En una carretera en buen estado, la historia cambia: se percibe preciso, estable y con un control digno de vehículos deportivos mucho más costosos.
El interior mantiene la filosofía minimalista de Tesla. Prácticamente todo se controla desde la pantalla central, que tiene buena resolución y responde con rapidez. Eso sí, requiere un periodo de adaptación, y mientras menos ajustes tengas que realizar en movimiento, mejor.



El espacio es abundante y los materiales transmiten una sensación sofisticada. La calidad de ensamble, que durante años fue un área de oportunidad para Tesla, ahora luce mucho mejor resuelta y está al nivel de vehículos incluso más caros.
¿Es deportivo? Definitivamente. Que su silueta familiar no te engañe: acelera y frena con enorme contundencia, además de tomar curvas a velocidades que sorprenden para un vehículo de su tamaño. No está diseñado para dominar un circuito, pero puede poner en aprietos a varios deportivos de renombre.
Quienes aman el sonido de un motor de combustión seguramente lo extrañarán. Sin embargo, cuando comienzas a disfrutar su respuesta instantánea, ese detalle puede pasar a segundo plano.

Su autonomía es de poco menos de 500 kilómetros. No es la versión pensada para llegar más lejos, sino para ofrecer mayor desempeño, pero sigue siendo suficiente para el uso diario.
También puede cargarse fuera de la red de Tesla. Además de los Supercharger y la carga doméstica, es compatible con estaciones de empresas como Evergo o Fazt, ya sea directamente o mediante un adaptador.
En México cuesta $1,129,000 pesos. Considerando su nivel de equipamiento, aceleración y desempeño, resulta sorprendente que un vehículo con estas capacidades tenga ese precio. Visto desde la perspectiva de prestaciones, es una auténtica ganga.







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